Ambiente
La continua degradación
ambiental por las actividades humanas ha llevado en las últimas décadas al
establecimiento de políticas de gestión ambiental en todos los niveles. Uno de
los principales problemas que se plantea a la hora de afrontar esta tarea es la
ausencia de datos y su dispersión, que ha originado la carencia de
publicaciones que contemplen los diferentes parámetros ambientales debidamente
ordenados entre sí para espacios geográficos determinados. Esto pretende
ofrecer una visión global del medio ambiente, prestando especial atención al
análisis de los elementos que lo constituyen y a los principales problemas que
lo afectan. Buscar varias propuestas encaminadas a minimizar estos problemas y
a conseguir una gestión del territorio de esta localidad más acorde con la
conservación de sus recursos naturales.
Entre
las diversas agresiones que amenazan a nuestro medio ambiente se encuentran los
residuos generados por las actividades humanas y entre ellos los residuos
urbanos. Los gases que contaminan la atmósfera, la pérdida de calidad de las
aguas subterráneas, ríos y embalses, junto con los residuos sólidos, colaboran
en la degradación e inutilización del territorio. Por otra parte, los residuos
generados pueden ser objeto de recuperación y reciclado, con lo que, además de
disminuir el volumen de los vertidos, se consiguen ahorros energéticos, de
materias primas y otras ventajas medioambientales.
Los ciudadanos, convertidos
en trabajadores, directivos o creadores de una empresa, han empezado ya a
colaborar en las mejoras medioambientales y el mundo de la empresa no se halla
al margen de esta concienciación social y está actuando en consecuencia,
conociendo, valorando y minimizando los riesgos que su actividad genera ante el
eventual deterioro del entorno natural en el que vivimos.
Impacto
ambiental
El
concepto de impacto ambiental podría utilizarse para hacer mención a las
consecuencias de un fenómeno natural (como un tsunami o un terremoto), aunque
dicha aceptación es poco frecuente. Lo habitual es que la noción se use para
nombrar a los efectos colaterales que implica una cierta explotación económica
sobre la naturaleza. Esto quiere decir
que una empresa
puede crear puestos de empleo y resultar muy rentable desde el punto
de vista económico, pero a la vez destruir el medio ambiente de las zonas
aledañas de su fábrica. El impacto ambiental, por lo tanto, puede tener
consecuencias sobre la salud de la población, la calidad del aire y la belleza
paisajística, Así como trae impactos negativos también puede traer impactos
positivos dependiendo del acto que se realice y la zona en la cual se aplique
una variedad de modificaciones las cuales podrían afectar las zona o podrían
mejorar y embellecer la zona trabajada.
Las acciones de las personas sobre el medio ambiente siempre provocarán
efectos colaterales sobre éste. La preocupación por los impactos ambientales
abarca varios tipos de acciones, como la contaminación de los mares con
petróleo, los desechos de la energía radioactiva, la contaminación acústica, la
emisión de gases nocivos, o la pérdida de superficie de hábitats naturales,
entre otros.
La evaluación
de impacto ambiental (EIA) es un procedimiento por el que se identifican y evalúan los
efectos de ciertos proyectos sobre el medio físico y social.
Desarrollo
Todas las ideologías en ascenso durante los últimos dos siglos,
sean de izquierda o de derecha, elogian el desarrollo económico, aunque puedan
criticar la forma que toma en circunstancias determinadas. Todos están a favor
de la prosperidad, la productividad, el progreso tecnológico, la fuerza
económica y lo moderno. Esto es un cliché; pero también es algo más. Es
importante darse cuenta de que la idea del deseo de desarrollo económico está
profundamente enraizada en la estructura social y económica del mundo. No
solamente existe una idea que es posible el cambio; sino que existe una
estructura de propiedad económica y de poder político que produce y necesita el
desarrollo económico.
La idea de desarrollo rural como «el proceso de revitalización
equilibrado y auto sostenible del mundo rural basado en su potencial económico,
social y medioambiental mediante una política regional y una aplicación
integrada de medidas con base territorial por parte de organizaciones
participativas» participa de los cambios que acompañan a la propia Unión
Europea, destacando entre éstos las exigencias derivadas del concepto de
Desarrollo Sostenible. En la actualidad, consideramos que el concepto
«desarrollo sostenible» se debate entre la búsqueda y exigencia de una defensa
ética, que comienza a manifestarse como «necesidad» en el sentido atribuido a
este término en nuestra exposición y; el romper con los presupuestos de la
modernidad que ha generado la crisis o decadencia moral que se ha denominado
posmodernidad, como son: la negación del ser, la muerte de la metafísica, la
tiranía del relativismo ético y la falacia de la tecnocracia. Los aspectos
éticos sobre los que debe fundamentarse las cuestiones internacionales de
desarrollo sostenible giran en torno a la necesidad de la solidaridad humana.
Sin embargo, las concepciones claramente restrictivas de la realidad humana
transforman el bien común en un simple bienestar socioeconómico, carente de
toda referencia trascendente y vacío de su más profunda razón de ser.
Sostenibilidad
Los conceptos de sostenibilidad y
desarrollo surgen de manera articulada como respuesta a la necesidad de
justificar, de manera diferenciada, las grandes consecuencias generadas por la
expansión urbana y el modelo de desarrollo económico. Este modelo
(estructuralmente económico) se ha basado en el crecimiento y la acumulación de
bienes tangibles e intangibles, a expensas de la explotación indiscriminada de
los recursos naturales.
Esa explotación de los recursos,
justificada bajo el eufemismo de la palabra desarrollo, genera alarma,
inicialmente, desde sectores críticos de la comunidad, acerca del rumbo que
está llevando la sociedad de consumo y su producción indiscriminada; por lo
tanto esta preocupación acuña el término sostenibilidad como freno conceptual
al estado de peligro detectado. Este término se instala entonces como un
espacio que alcanza a visualizar las consecuencias negativas del modelo.
Las reacciones
al modelo de desarrollo económico son entonces múltiples, diversas y
simultáneas. Estamos asistiendo a la emergencia de un paradigma alternativo1 el
cual replantea la estructura del modelo que media la relación de las distintas
poblaciones humanas y no humanas que habitamos el planeta. Ese replanteamiento
es también una crítica profunda a la forma en que diseñamos nuestro hábitat
principalmente las ciudades y en que definimos nuestras formas de vida
(principalmente referidas al consumo) como especie.
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